EL DOCENTE COACH

Experiencias en San Rafael, Institución Islas Malvinas.

“El mojito es más que: limón, ron y menta

El 2 y 3 de marzo de 2017 estuvimos compartiendo con una hermosa institución educativa en San Rafael, Islas Malvinas. Compartimos las jornadas de inicio de clase y descubrimos cuánto sabemos aunque no nos demos cuenta.

Acá nos centraremos en esas cosas que aprendimos, más que en aquello que pretendíamos con el taller, comprendiendo algo así como que: “el mojito es más que limón, ron y menta… llega a ser la combinación perfecta entre lo conocido y lo que está por conocerse, es algo más que la suma de sus partes, pudiendo ser capaz de conectarnos con  “el Caribe”.

No nos preocupemos, en los talleres no tuvimos un Bartender. Lo que sí logramos hacer, fue un coctel de conocimiento que nos desafió a cosas grandes, a cosas que nos hagan vivir “el Caribe”, el gozo, la diversión, en medio de lo que hacemos. En estos días pudimos aceptar lo que nos pasaba durante esta experiencia, e integrándonos, potenciamos nuestro contacto humano… En momentos fue como tomar un “mojito”, intentando hacer una golondrina un verano.

Puede que hoy no cambiemos la educación, pero nos inspiramos e inhibimos para brillar como seres que saben de la vida. Así que pudimos establecer algunos tips para mejorar nuestro trabajo en el aula y para darnos la dignidad que nos merecemos, de la misma que nos olvidamos durante el día a día, más allá de la política, de los partidos, de las ideologías y las maneras particulares de ver al mundo… Llegamos a acuerdo para ser y estar: ¡nuestro propio coctel!

Una de las cosas que nos conectó con nuestro “Caribe”, fue:

1) Reconocer que las personas nos resistimos y que aceptar la resistencia es vital para el aprendizaje, porque cada cual debe prevenirse de lo nuevo porque tenemos que identificar si es peligroso o no, si potencia o limita. Esto en sí mismo es corroborado por las neurociencias: el cerebro busca garantizar la vida y la idea es hacer lo que preserve la misma. El cambio puede ser una amenaza.

2) Aceptar que para transformar la resistencia debemos conocernos, reconocernos y aproximarnos. Nadie aprende de alguien de quién desconfía y para confiar es preciso, mirarse, compartir, conversar y a veces hasta tocarse, y así poder cerciorarme si lo que experimentamos en el encuentro con el otro es real o no.

3) Después de respetar la resistencia al cambio y tomar contacto con el otro, es importante hacer predecible el proceso que vamos a encarar para transformar la predisposición, porque para generar confianza hay que hacer lo que se dice, y para hacerlo, hay que saber, tener la experiencia, saber decirlo y enseñarlo. Es preciso que tengamos la experiencia de lo que queremos enseñar. Anunciar qué vamos a hacer y cómo, y permitirle al otro la posibilidad de dudar, de intentar y de asimilarlo.

4) También aprendimos que es permitido que otras personas no estén de acuerdo con lo que se enseña, porque dicha resistencia ayuda a mejorar y comprobar lo que se propone, por ello, el contacto, transferir la experiencia, ser predecible, son herramientas fundamentales para formarse con el otro.

5) Comprendimos cómo las emociones median permanentemente en el conocimiento y su adquisición y que podemos gestionar las emociones en el aula sin frustrar, usando esas buenas cosas que ya hacemos en nuestra vida, para ser amables, respetuosos y cordiales, para ser nosotros mismos.

6) Vimos que ante el desafío de un estudiante o compañero, tenemos derecho a cambiar la perspectiva y podemos ir un paso adelante sin atacar, más bien tratando de escuchar más profundo y compartiendo lo que pasa. Por mi estrés y por el estrés del otro.

7) Vimos que es importante establecer reglas para que las cosas se cumplan, pero con sus premios y castigos, para que ante las dificultades la gente no se enoje con las personas sino que dirija su emoción a la norma y sus consecuencias, no al que la impone sino a mi propio olvido por querer saltar la norma.

8) Aprendimos que la seducción en la educación es importante, pero puesta como inteligencia emocional donde dedicar unos minutos, preguntar por el otro, interesarse, cambiarán el contacto, favoreciendo nuestro desempeño. Porque la gente funciona si sienten que se interesan por ellos.

9) Entendimos que expresamos muchos juicios, y ellos reflejan lo que aprendimos, no lo que somos y que esos prejuicios sobre el otro, nos alejan de él, y nos impiden reconocer todos los puntos anteriores. Y que investigar, preguntarnos el por qué, estar atento a cuando las cosas “no cierran”, nos ayudará a modificar la resistencia con el otro y a establecer contacto.

10) Aprendimos dos herramientas para potenciar nuestro trabajo y nuestra vida: el mensaje yo y meterme en las coversación, relativizando mi percepción para que el otro no se siente juzgado, evitando cualquier ataque e invitando a ser un poco más cordial.

11) Nos dimos cuenta que nuestro autoestima y dignidad dependen del encuentro con el otro, de callar nuestros juicios y experimentar el mundo, nos permite entender lo que le pasa al otro. Y que somos responsables del mundo que tenemos, en el que vivimos y podemos ser y hacer mejor, dándonos valoración.

Profesores, mil gracias por tanto…

¡A SU SALUD!

JULIO GONZÁLEZ ACOSTA