Las emociones y el aprendizaje: Dos compañeros de camino

Conocer cómo funcionan nuestras emociones en el cerebro y cómo utilizarlo a nuestro favor, nos ayudaría a la hora de pensar en el aprendizaje

Cuando se nombra  a las emociones, en su mayoría es fácil pensar en que no se pueden controlar. Y esto no sería incorrecto, si siguiéramos aferrados a los conocimientos del siglo anterior, donde se creía que las emociones debían de ocultarse y eran para los débiles.

Hoy con muchos más estudiosos del tema como Paul Ekman, Susana Bloch y otros, tenemos mucha más información, que se va completando paso a paso cuando se complementa con las neurociencias.

Todo esto es lo que podemos conjugar para conocer cómo actúan las emociones a la hora de aprender.

Algunas emociones con las que varios autores coinciden podemos clasificarlas como básicas, y son la alegría, la tristeza, el enojo, el miedo, el asco y la sorpresa. Muchas otras parten de estas básicas, y se conjugan entre ellas: tienen el nombre de emociones secundarias o mixtas.

¿Pero cómo funcionan en nuestro cerebro?

Como para nuestro cerebro la primera función es la supervivencia (cerebro reptiliano), la segunda función, con la evolución, vino de la mano de la emocionalidad, la que ayudó a que pudiéramos guardar en nuestros registros cerebrales lo que sentíamos y su intensidad, frente a  los estímulos que se presentaban fueran buenos o malos para nuestra supervivencia; y esto ayudaba a tomar decisiones de forma más automática cuando lo que estaba sucediendo era semejante a algo que ya habíamos vivido, por lo tanto ya se contaba con una respuesta para esa situación.

Pero el cerebro siguió evolucionando y llegó al cerebro pensante, el cual comenzó a contar con los lóbulos pre-frontales, que nos dieron razonamiento, y con ello, la posibilidad de manejar algunas situaciones desde otro lugar.

Junto con los estudios realizados sobre las emociones, es que surgieron conocimientos para poder de alguna forma comenzar a tomar decisiones más efectivas respecto de la reacción emocional y conductual que se genera frente a los estímulos que se presentan, y de esta forma poder elegir una respuesta diferente frente a ellos.

Hay que tener en cuenta que, aunque conozcamos muchas estrategias, lo primero que hace el cerebro, es ir en orden de “aparición” (reptiliano, emocional y pensante), por lo cual siempre dará prioridad a la supervivencia.

La habilidad que desarrollemos para lograr desactivar un estímulo que nuestro cerebro cataloga como peligroso para nosotros, lo cual significa que lo pone en estado de supervivencia (atacar o huir del estímulo que cree peligroso), será lo que nos llevará a utilizar la parte pensante de nuestro cerebro y de esta forma comenzar a desarrollar lo que muchos conocemos con el término de inteligencia emocional, la que nos ayuda a entender nuestras emociones, gestionarlas, y luego poder conocer y gestionar la de las personas de nuestro alrededor.

¿Ahora cómo se une todo esto con el aprendizaje?

Es muy sencillo hilar para poder comprender que si alguna persona se siente de alguna forma amenazada en algún ámbito, pero en especial en el ámbito educativo, será en vano intentar “enseñarle” o pretender que aprenda, pues su cerebro se encontrará bloqueado, ya que toda su atención estará puesta en lo que considera peligroso, por lo tanto atendiendo a su  supervivencia.

Sumado a esto y con total relación, debemos de tener en cuenta la atención a la hora del aprendizaje, ya que sin la misma, es muy difícil aprender.

La atención funciona igual que las emociones, le prestamos suma atención a lo que primero nos pone en estado de supervivencia y luego, en segundo lugar, a lo que creemos nos dará alguna satisfacción. Situación ésta también controlada por nuestro cerebro por el Circuito de Recompensa.

El Circuito de Recompensa o DAS, debe de estar presente para poder aprender y de su buen funcionamiento dependerá la efectividad del aprendizaje.

El DAS, está conformado por 3 neurotransmisores del cerebro que ayudan a la atención, motivación y a la fijación de conocimientos a largo plazo.

Se debe de tener en cuenta que, para que el Sistema de Recompensa sea eficiente, siempre hay que lograr o cumplir el 3° paso, donde se realiza el balance de la experiencia, para poder sentir esa serenidad y satisfacción (emocional) por el logro, que quedará en nuestra memoria y esto nos llevará a la memoria a largo plazo y al aprendizaje.

Algunas actividades de la clase que se pueden utilizar para crear dopamina son las experiencias que se asocian a:

  • El movimiento físico,
  • Conexiones del saber con intereses personales,
  • Contacto social,
  • Música,
  • Novedad,
  • Sentido del logro,
  • Recompensa personal,
  • Iniciativa,
  • Juego,
  • Humor

Cuando se puedan incorporar estas experiencias y actividades en las lecciones, la dopamina estará entonces disponible para aumentar el placer, la atención y la memoria, por lo tanto estará presente una emocionalidad que ayudará al aprendizaje.

Fuente:

WILLIS, Judi : Traducción Nse. Mirta Polla: “Estrategias para convertir la información en conocimiento: Cómo atravesar los filtros cerebrales que limitan el aprendizaje”. Descubriendo el cerebro y la mente Revista de Difusión Asociación Educar N° 44-45-46-47-48-49. EEUU. 2009.

 

Silvana Soncini